Los ingresos que genera un alquiler han de declararse en la renta anual, eso es algo que todo el mundo sabe. Sin embargo, puede que el propietario de un piso en alquiler tenga dudas a la hora de desgravar o deducir los gastos que este le genera. La Ley presenta numerosos beneficios fiscales para aquellos que desean alquilar, aunque en este artículo vamos a centrarnos en qué es lo que permite desgravarse de la renta.

Antes de nada, hay que dejar claro cómo se tributa un alquiler. Siempre se sigue esta fórmula:

A los ingresos generados mensualmente por el alquiler se le restan los gastos que comprenden al piso y de los que hablaremos a continuación. A ese importe se le aplica el 60% de reducción si el inquilino tiene esa casa como vivienda habitual (no valdría si se alquila un inmueble para uso comercial, como una oficina). Sobre el resultado se aplicará ya el tramo del IRPF correspondiente (que depende del salario anual que reciba el contribuyente y que va aumentando según los ingresos).

Ahora sí, veamos qué gastos puede desgravarse el dueño de un piso en alquiler.

Gastos que el propietario se puede deducir

Desde impuestos como el de Bienes Inmuebles hasta reparaciones y gastos de conservación del inmueble, la lista de gastos que se puede deducir el arrendador es bastante amplia. Por lo tanto, el dueño de un piso en alquiler no debería contemplarlos como una pérdida de dinero, sino como una manera de aumentar su ahorro fiscal.

Intereses de la hipoteca

Esta deducción no se refiere al gasto principal de la hipoteca, sino a intereses y otros gastos como las comisiones por amortización anticipada de la hipoteca. Normalmente, el gasto de la hipoteca se indica en la casilla 0104.

Las reparaciones y gastos de conservación del inmueble

Cualquier reparación (de la caldera, de la cisterna) o gasto de conservación del piso (mano de pintura, tapado de grietas) puede deducirse en la renta. Ahora bien, hay que tener cuidado y conocer perfectamente qué interpreta Hacienda como reparación, ya que los gastos ocasionados por, como ejemplo, una ampliación de la vivienda, no son deducibles, pues no se considera reparación ni conservación.

Tabla gastos deducibles alquiler

IBI, tasas y otros impuestos

En este apartado de gastos deducibles se incluyen los tributos y recargos no estatales como el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), o las tasas de limpieza, recogida de basura, alumbrado… No serán deducibles recargos que sean de carácter sancionador.

Dinero que adeudan al propietario

El dinero adeudado es, nada más y nada menos, que el que corresponde a la morosidad del inquilino. Si no se paga el alquiler, el propietario tiene derecho a deducirse la cantidad adeudada como gasto, siempre y cuando se cumplan los requisitos necesarios, pues para ello el deudor se tiene que encontrar en situación de concurso o han de haber pasado más de seis meses entre la primera reclamación y el 31 de diciembre.

La comunidad y otros gastos comunes

Por supuesto, el gasto que se haga en comunidad será también deducible, si es el propietario el que los asume. Cabe destacar que, si el año en el que se hace la declaración de la renta, se ha tenido un gasto extra en la comunidad de vecinos, también se puede -y se debe- indicar. 

Amortización de la vivienda y de bienes inmuebles

Este apartado engloba las amortizaciones de bienes inmuebles (del 3% sobre el valor catastral) y de bienes muebles (por ejemplo, si se alquila el piso amueblado, esto se amortizará en un 10% cada año.

Importe de las primas de los seguros de hogar e impago

Las primas de los seguros que protegen la casa, ya sean de hogar, de responsabilidad civil, robo o  incluso los de protección de impagos del alquiler.

Los suministros del hogar

Luz, agua, gas, internet… se pueden deducir, siempre que sea el propietario quién los pague.

Gastos de formalización del contrato

En este apartado se incluyen los gastos que cobró la inmobiliaria, los abogados… cuando se formalizó el alquiler.

Deducción del 60% del alquiler

Cuando ya se hayan descontado los gastos deducibles se podrá aplicar la reducción del 60% ya citada, siempre que la casa sea la vivienda habitual del inquilino (esto es, que haya vivido en ella durante más de tres años). La reducción es general y no depende de la edad del arrendatario. También hay que tener en cuenta que no se puede aplicar en rendimientos negativos o en rendimientos positivos que no se hubieran declarado y hayan sido descubiertos en una inspección.

Finalmente, la Ley de IRPF prevé una reducción adicional del 30% (que no suele ser frecuente), que se da si el arrendador recibe los ingresos de forma muy irregular durante un período superior a dos años. 

Estos son todos los gastos que se puede deducir el propietario de un piso en alquiler. ¿Los conocías todos?

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Ariadna Arias

Ariadna Arias

Periodista y copywriter freelance. Colaboro con algunos medios escribiendo artículos de temática variada y redacto webs enfocadas al SEO a particulares y empresas. Abarco mucho, pero también aprieto mucho, y me encantan los retos. ¿Algo sobre mí? Nunca dejo las cosas a me

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