Pignorar es entregar algo como garantía de otra cosa. Por tanto, en una pignoración lo más habitual es recibir dinero a cambio de acciones, bonos, pagarés, un coche… En el supuesto de impago, el prestamista se queda con lo que hayas depositado. Puede que estés familiarizado con el concepto si piensas, por ejemplo, en los Montes de Piedad, tan usados hace algunas décadas atrás.

La pignoración se parece, en parte, a un préstamo, pero hay algunas diferencias sustanciales. La principal diferencia es que, en el caso de la pignoración, el bien se deja “en prenda” y esto implica que el beneficiario no podrá utilizarlo hasta que salde su deuda. Además, si no puede devolver el dinero que se le ha prestado también perderá el bien pignorado.

Principales características de la pignoración

Existen varias características que se deben tener en cuenta a la hora de llevar a cabo la pignoración de un bien:

  • Es una operación habitualmente rápida, con un tipo de interés bajo.
  • Según el bien pignorado, podrás obtener financiación a distinto precio. Por ejemplo, si pignoras bonos del tesoro -un producto financiero muy estable-, conseguirás financiarte a un precio relativamente bajo.
  • En algunos casos puedes beneficiarte de los rendimientos de la garantía que has pignorado. por ejemplo, en la pignoración de fondos.

¿Qué ocurre con la garantía?

Si te ves en la situación de tener que solicitar un crédito con pignoración , decide cuidadosamente el bien que vas a dejar como garantía. Debes tener en cuenta que, mientras no devuelvas el préstamo, no vas a poder utilizarlo (salvo en el caso de los intereses, si así está estipulado). Por ejemplo, si no dispones de efectivo ni valores y decides pignorar tu plan de pensiones, asegúrate de que puedes prescindir de él durante ese tiempo. Cuando hayas satisfecho la deuda, la garantía te será devuelta. En caso de que no pudieras hacerle frente, lo perderías todo.

Las pignoraciones de este tipo pueden ser útiles en una situación de falta de efectivo si tienes algo que sea lo suficientemente valioso como para entregar a cambio de ese dinero. Por tanto, sirven para que puedas salir de un apuro puntual hasta que vuelvas a disponer del suficiente dinero como para recuperarte y poder recuperar el bien pignorado.

¿Y si no se paga?

Si se devuelve todo el préstamo sin ningún tipo de problema, el bien que se ha pignorado retorna al cliente. Pero si no se puede afrontar el pago, el prestamista puede subastar el bien pignorado y así saldar su deuda.

¿Qué es la pignoración de rentas?

De la misma forma que podemos pignorar un préstamo o bienes -un inmueble o un coche- o productos financieros -acciones de empresas, bonos del tesoro- también podemos pignorar nuestras rentas futuras. Esto significa que, si tenemos un piso alquilado, podemos pignorar estás rentas para conseguir financiación de manera inmediata.

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Algunos requisitos de la pignoración

Si quieres pignorar tu inversión, plan de ahorros, etc. Tienes que cumplir con estos requisitos:

  • La cantidad total debe ser la suficiente para el capital que deseamos solicitar
  • La inversión debe de ser líquida, en caso de urgencia el activo se tiene que poder hacer líquido.
  • Para que se pueda realizar la inversión, antes tiene que tener una seguridad.

Aplicaciones de la pignoración

  • Pignoración de acciones: invertimos en acciones pero no disponemos del capital suficiente, por lo tanto pedimos un préstamo. Para hacer más seguro ese préstamo, entregamos estas mismas acciones como prenda
  • Pignoración de una herencia: nos encontramos que tenemos diferentes bienes y no podemos disponer de efectivo para afrontar el pago de impuesto de sucesiones. Entonces pedimos un préstamo para pagar dicho impuesto y pignoramos parte de la herencia (dejamos en prenda parte de esos depósitos).
  • Préstamo pignoraticio. Necesitamos financiación y para ello solicitamos un préstamo. Si tenemos una cuenta a plazo o productos financieros, podemos pignorarlos para garantizar ese préstamo y sus intereses.

Ventajas de un bien pignorado

Todo y que el activo pase a no estar disponible, se puede seguir sacando provecho de la rentabilidad que este genera. Es el caso de los dividendos. No se pueden vender, pero el cliente puede recibir sus rendimientos.

El tipo de interés aplicado es muy beneficioso.

No dispone de comisiones de amortización y cancelación anticipada.

No se pagan impuestos del activo financiero mientras siga en vigor.

Inconvenientes de un bien pignorado

Este tipo de productos se suelen ofrecer sólo a clientes de la banca privada, contando con un patrimonio mínimo de 80.000-100.000 euros.

Su plazo es más reducido que el de una hipoteca, suele ser entre 8 y 10 años.

No hay un porcentaje fijo, este puede variar en función del activo, ya puede ser efectivo depositado en una cuenta a largo plazo, valores de renta fija o valores de renta variable. Cuanto menos fluctúa el valor, mayor es el porcentaje de financiación.

Diferentes ejemplos de pignoración

Puede suceder que en una operación de pignoración tenga que intervenir una tercera persona para aportar esa garantía buscada, lo que llamamos aval. En el caso de querer alquilar una vivienda con esta situación, podríamos pignorar una cuenta corriente, fondo u acciones a través del titular del contrato o esa tercera persona ( familiar, amigo, etc. ).

Un caso muy frecuente de pignoración es el de aquellos/as que acuden a una casa de empeños para subastar su prenda. Esta la pueden recuperar cuando devuelven su cantidad más los intereses correspondientes.

Nueva llamada a la acción

Ana Calzada

Ana Calzada

Periodista, consultora y formadora

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