Alquilar un inmueble tiene muchas ventajas. Quizá el mayor inconveniente que todo propietario teme a la hora de tomar esta decisión es el miedo a los inquilinos. Bien sea porque no paguen o porque estos puedan producir destrozos en su propiedad.

Pero no tienen porqué dejarlo todo en manos de la suerte, los propietarios tienen varios mecanismos con los que asegurarse a la hora de alquilar sus viviendas.

A continuación, podrás ver cuáles.

Seleccionar a inquilinos de confianza

Para evitar problemas a posteriori, elegir unos inquilinos fiables es el mejor remedio posible. Si no los conoces, esto realmente no es nada fácil, pero puedes tomar medidas como pedirles contratos y nóminas, para así asegurarte de que podrá hacer frente al pago del alquiler. Consultar las listas de morosos también te dará la seguridad de que al menos el inquilino no ha dejado deudas en ocasiones anteriores.

Solicitar garantías económicas

A parte de la fianza inicial, cuyo objetivo es cubrir daños en el inmueble si estos se produjeran, la ley te permite establecer otro tipo de garantías adicionales en las cláusulas del contrato. Por ejemplo, puedes solicitar el pago de dos mensualidades por adelantado por si en algún momento dejasen de pagar, además de para cubrir posibles desperfectos.

Aunque este pago es orientativo, el importe puedes negociarlo libremente con el inquilino llegado el momento.

Solicitar un aval

El aval es un tercero que asumirá las posibles deudas en el caso de que estas se produzcan. Por eso es una medida muy útil para evitar el impago del alquiler.

Como propietario puedes exigir cualquiera de los dos tipos de aval:

  1. Aval bancario: el responsable de las deudas en caso de que el inquilino no pague será una identidad bancaria, por lo que este tipo de aval suele ser el más seguro.
  2. Aval personal: un particular, que suele ser un familiar del inquilino, será el responsable de la deuda en caso de que esta se produzca.

Contratar un seguro de impago o desperfectos

Otra táctica para alquilar una vivienda de forma segura es la contratación de un seguro con la misma finalidad que tenían las opciones anteriores; cubrir posibles daños en la vivienda o deudas en el alquiler.

Lo positivo de este método es que no se carga al inquilino con el esfuerzo inicial de pagar varias mensualidades como fianza, o de exigirle que avale el alquiler. Estas medidas pueden ser poco realistas si no se encuentra en una situación económica demasiado favorable.

Las compañías de seguros ofrecen diferentes pólizas con coberturas variadas. El precio fluctuará según el tipo de seguro y lo puede pagar tanto el inquilino como el propietario.

Alquilar mediante organismos oficiales

Hay ayuntamientos y comunidades que disponen de un servicio público para mediar en los alquileres de forma que, tanto propietarios como inquilinos tengan garantías a la hora de realizar con éxito un alquiler.

El arrendador rebaja ligeramente el precio a cambio de obtener la seguridad por parte del organismo público de que el inmueble va a estar bien cuidado.

A su vez, el inquilino se aprovecha de un alquiler más barato y con la misma seguridad que tiene el arrendador de que el organismo público va a mediar en caso de que haya algún problema.

La mejor herramienta para alquilar de forma segura es la prevención

A la hora de alquilar una vivienda de forma segura lo mejor es no tener prisa y hacer las cosas de la mejor manera posible, valorando los pros y los contras de los diferentes tipos de contratos que pueden firmarse.

No obstante, parece que solo el inquilino tiene responsabilidades, pero lo cierto es que el propietario también debe asumir su parte para que todo funcione de forma deseable para ambas partes a la hora de alquilar.

 

Nueva llamada a la acción

Ana Calzada

Ana Calzada

Periodista, consultora y formadora

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